Acualmente en "atrévete a pensar con libertad"

Mostrando las entradas con la etiqueta ABORTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ABORTO. Mostrar todas las entradas

lunes, octubre 19, 2009

17-O: NI ABORTO DEL PSOE, NI ABORTO DEL PP.


Esta es una de esas ocasiones en la que a uno le gustaría no tener razón. Hubiera deseado encabezar este artículo pidiendo disculpas por presuponer, erróneamente, la manipulación a que se vería sometida la manifestación del 17-O.

A pesar de que cada uno de los convocantes dejó claro, antes y durante el acto, que era una manifestación no confesional y apolítica, en la que tenía cabida cualquier persona, con independencia de su credo o filiación política, siempre que defienda que el primer derecho fundamental de todo ser humano es “el derecho a la vida” y que ésta se ha de defender desde la concepción hasta la muerte natural; que el frenar la nueva ley de ampliación del aborto no era la meta, sino el principio de una lucha encaminada a conseguir que toda mujer cuente con el apoyo y ayuda necesaria para no tener que recurrir en ningún caso al aborto; y que el fin es, tras concienciar a la sociedad de que el aborto no es la solución, derogar cualquier ley abortista, el mensaje que ha trascendido en la mayoría de lo medios de comunicación ha sido totalmente distinto.

Tras el típico baile de cifras, dependiendo de la orientación ideológica de cada medio, salvo en contadas ocasiones, nadie se ha molestado en entrevistar a los organizadores para que dieran su propia valoración y expusieran como trasladarían dicho clamor popular por la vida, tanto al gobierno, como al resto de partidos que aspiran a gobernar.

Sin embargo, por un lado,
se han centrado en las declaraciones de los miembros del partido gubernamental que acusan de hipócritas y oportunistas a los populares y, por otro, en las de los cargos del PP, que además de manipular la manifestación en beneficio electoral propio, presentándose ante los manifestantes como adalides de la defensa de la vida y pidiendo al Gobierno que escuche a la calle, luego, sin el más mínimo sonrojo, tiene la desfachatez de asegurar, como Cospedal, que no hacía falta reformar la ley del aborto porque la actual "tiene un gran consenso social".

Al final resulta que, esa inmensa marea humana que salió a gritar “sí a la vida”, por arte de magia, solamente ha salido en contra del aborto del PSOE. Ni Maquiavelo se hubiera atrevido a tomar como modelos en El Príncipe a esta tropa de buitres carroñeros disfrazados de gaviotas.

viernes, octubre 16, 2009

LAS LECCIONES DE LA MANIFESTACIÓN DEL 17-O





Últimamente, sobre todo, por parte de los partidarios de la ampliación del aborto, se acusa a los organizadores de la manifestación del 17-O en particular y a los grupos pro-vida en general, de salir a la calle solamente cuando legisla el PSOE en materia de aborto; mientras que, cuando gobernó el PP, partido que además de no derogar la ley del 85, la amplió con la comercialización de píldoras abortivas y permitiendo la investigación con embriones humanos, éstos no salieron a manifestarse.

Esto es totalmente falso pues muchas organizaciones pro-vida siguieron manifestándose en contra del aborto durante los distintos gobiernos socialistas y populares, a la vez que, con sus escasos recursos, hacían auténticos milagros para ayudar a muchas madres para que no tuvieran que recurrir al aborto.

Sí es cierto, sin embargo, que las grandes manifestaciones se produjeron con gobiernos socialistas, porque socialistas eran los gobiernos que plantearon la despenalización del aborto en su momento y su ampliación en la actualidad. Y aquí radica la primera lección que tenemos que sacar: el movimiento pro-vida ha de dejar de ser reactivo, no limitándose a salir solamente de forma masiva cuando se proponen leyes encaminadas a ampliar el aborto. La defensa de la vida (desde la concepción hasta la muerte natural) ha de ser continua, tanto con el trabajo generoso y callado de los movimientos pro-vida, como con grandes manifestaciones, frente a los que amplían el aborto y a los que, como el PP, mantienen dichas leyes.

Pero, en la batalla por la vida, hay otra lección, si cabe, más importante: elegir escrupulosamente a los compañeros de viaje; hay que cuidarse de los que se ponen en la foto a pesar de no tener una postura clara frente al aborto.

Me refiero a esos cargos del PP que, a “nivel particular”, han anunciado su asistencia a la manifestación. Un Aznar que tiene en su haber más de 500.000 abortos durante su mandato, una Aguirre que financia con fondos públicos más del 23% de los abortos que se realizan en la comunidad de Madrid o un Oreja que se le llena la boca diciendo que es un pro-vida y no exige públicamente un cambio en la postura oficial de su partido; postura, dicho sea de paso, que no tuvo ningún reparo en defender un desvergonzado Rajoy frente a la pregunta que le formuló una chica discapacitada, que podía no haber nacido si sus padres se hubieran acogido a la ley del 85. Eso sí, un Rajoy, que ha pedido a los militantes del PP que acudan a defender el 17-O la postura de su partido en materia de aborto: mantener una ley bajo la que se producen más de 112.000 abortos al año.

No se trata de exigir pedigrí, sino un auténtico compromiso a favor de la vida que, repito, es desde la concepción hasta la muerte natural. Pues aceptar como compañeros a los dirigentes populares, sin exigirles previamente una postura clara, es sembrar la confusión en mucha más gente de la que se cree, que podría acabar pensando que existe un aborto bueno, el del PP, y otro aborto malo, el del PSOE; y restando, más que sumando, a la lucha pro-vida.

Yo prefiero quedarme con el testimonio del edil socialista, D. Joaquín Montero, que como buen pro-vida, en su día se posicionó claramente en contra de cualquier legislación abortista.

miércoles, mayo 20, 2009

Y DE EUROPA, ¿CUÁNDO HABLAMOS?


El arranque de la precampaña electoral, por parte de socialistas y populares, más parece una reválida entre un zapatero que no termina de hundirse, a pesar de tener todo en contra, y un Rajoy que no consigue levantar el vuelo. Ambos, uno maestro del des-gobierno y el otro de la des-oposición, atrincherados en la táctica de dejar pasar el tiempo para, con un poco de suerte, uno renovar como presidente con medidas estériles que disimulen la crisis y el otro esperando que ésta hunda a ZP para alcanzar una presidencia que le niega su carencia como estadista.

Y, aparte de la crisis, parece que no hay más tema que el aborto. No me malinterprete nadie, no es que no sea un tema importante, sobretodo cuando se asesinan en nuestro país más de 110.000 seres humanos al año, y que me perdone Aido, nuestra ministra de (cupo) igualdad, porque un embrión, además de ser vivo, es un ser humano. A modo de ejemplo, el pasado fin de semana Mayor Oreja decía que el gobierno, como medida para frenar la crisis, sólo proponía más aborto. Y yo me pregunto: ¿por qué este adalid de la cultura de la vida no presionó a Rajoy (quien apuesta por mantener la ley actual) para que sacara relucir este tema durante el debate sobre el Estado de la Nación? De hecho, cuando los socialistas anunciaron con anterioridad sus nuevas políticas abortistas lo hicieron con la seguridad de que no encontrarían oposición en dicho debate; asimismo, estoy seguro de que se quedaron con ganas de que Rajoy saliera al trapo para recordarle que fue precisamente Ana Pastor, una de las populares que reprobó a Su Santidad Benedicto XVI, quien aprobó la comercialización, entre otras píldoras abortivas, de la PDD además de la investigación con embriones.

Por cierto, casi todos esos eurodiputados populares, representantes del humanismo cristiano “no practicante”, que votaron a favor del reconocimiento del aborto, los matrimonios homosexuales, el consumo de drogas (…) acompañan de nuevo a Mayor Oreja en la lista popular. Y es que, mientras no existan listas abiertas, el tener un cabeza de lista “católico practicante” es más un adorno floral, para embaucar a votantes de valores, que una garantía de defensa de la vida, la familia y las raíces cristianas de España y Europa.

Pero, entre crisis y aborto, ninguno se decide a hablar con profundidad de Europa, de cómo conciben populares y socialistas la UE y, dentro de ésta, España. Tal vez, la ausencia de diferencias, es lo que aleja el debate. Recordemos que los dos apoyaron la constitución Europea y (su calco) el tratado de Lisboa. Tratado que entre otras cosas limita la independencia legislativa de los estados que la forman (más del 70% de las leyes que ya se aprueban en España provienen de Europa y son redactadas por una comisión no elegida democráticamente) y que apuesta por potenciar la Europa de las Regiones, para debilitar la soberanía nacional de sus miembros, como paso previo a la construcción de un Estado Federal (de ahí que también los partidos nacionalistas apoyaran dicho tratado).

Y mucho hablar de economía nacional pero, de defender los intereses económicos de España, ni hablamos. Para qué renegociar nuestros acuerdos económicos con la UE, con la “buena salud” que disfruta nuestro tejido industrial, nuestra agricultura o nuestra pesca.

Claro, se me olvidaba, lo único importante es echar a Zapatero y salvar a Rajoy (o viceversa), de nuestro futuro y el de nuestros hijos ya hablaremos…

miércoles, diciembre 31, 2008

SEMBRADORES DE ESPERANZA.



Durante los años 80 formé parte de un grupo de jóvenes pro-vida en Granada. Recuerdo, con asombro, que apenas diez chiquillos con una edad media de 16 años colaboramos de manera activa, y por qué no decirlo, imprescindible, en la organización de las movilizaciones en contra del proyecto de ley de despenalización del aborto. Sin el trabajo de calle, la pegada de carteles y pegatinas, el reparto de octavillas, etc. la gran labor de organización de nuestros mayores no se hubiera traducido en las multitudinarias manifestaciones que respaldaron el “Sí a la vida”.

A pesar del gran esfuerzo de todos los que formábamos el movimiento pro-vida, a lo largo y ancho de España, perdimos. Pero perdimos algo mucho más importante que la primera batalla por la vida, perdimos la ilusión. Porque el motor que siempre ha movido a los jóvenes ha sido la ilusión, la ilusión de ver realizados sus ideales. Vimos cómo, a pesar de tanto esfuerzo, de congregar tanta gente en la calle, no pudimos hacer nada por evitarlo, y tiramos la toalla. Sí, yo también fui uno de esos que salió en desbandada del movimiento pro-vida, cansado, desanimado y derrotado por la desilusión.

Por suerte no todos hicieron lo mismo, los pocos grupos pro-vida que quedaron siguieron trabajando, aunque sin aparentes resultados, por el camino correcto: no trabajaban poniendo la meta de su esfuerzo en los resultados a corto o medio plazo sino en el cumplimiento del deber moral de defender la vida.

En el 2003 conocí el proyecto político de
Alternativa Española, un proyecto que sin complejos giraba entorno a la defensa de la vida, la familia, las raíces cristianas y la unidad de España, un proyecto, que en definitiva, defendía los principios y valores en los que yo siempre había creído. Pero seguía aquejado de esa enfermedad que corroe el alma e inmoviliza el cuerpo: la desesperanza. En el fondo, seguía pensando que no merecía la pena esforzarse por una causa, por muy justa que fuera, si no contaba desde su nacimiento con posibilidades reales de éxito.

Mi cambio, en la manera de ver las cosas, no llegó hasta la lectura de la “
Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política”, del entonces Cardenal Ratzinger, que me hizo ver con claridad que todos tenemos la obligación moral de intentar cambiar el mundo, poniendo los talentos que Dios nos ha dado en depósito, al servicio del bien común.

Pero la principal lección que aprendí es que Dios no nos pide sacar tal o cual proyecto adelante, sino que nos esforcemos simplemente en intentarlo con todas nuestras fuerzas; como alguien me enseñó hace tiempo: nuestra obligación es sembrar, de recoger se encarga Dios. Sólo de Él depende que veamos o no los frutos de nuestro trabajo; pero una cosa es bien cierta si no sembramos hoy, mañana nadie podrá recoger. Ese es el principal valor con que cuenta AES.

Porque la principal meta de AES no es cambiar las cosas sino sembrar la esperanza, la esperanza en que las cosas pueden cambiar.

martes, octubre 28, 2008

ABORTO: PATENTE DE CORSO PARA EL ASESINATO.


Desde que en el año 1985 se despenalizara, en tres supuestos, el aborto inducido en España, la impunidad y el apoyo gubernamental con que se mueven tanto los grupos pro-aborto como los médicos que practican abortos ilegales alcanzan límites escandalosos.

Buena prueba de ello la tuvimos recientemente con el doctor Morín, el de la trituradora; ese asesino en serie de niños, detenido, encarcelado y encausado - gracias a la querella interpuesta por Alternativa Española (AES) - por practicar abortos ilegales. Mientras que el Gobierno, en vez de instar a la fiscalía a que se personara en el caso o poner los medios legales para evitar que se sigan produciendo casos similares, toma cartas en el asunto proponiendo una ley de confidencialidad para proteger a los que practican estos crímenes.

Por tanto, no nos puede extrañar que la ONG “Mujeres sobre las Obras (Women on Waves)”, después de hacer notoria y pública difusión (en su web) de su intención de realizar abortos al margen de la ley en nuestro país, haya podido pasear por Valencia su barco de la muerte sin que ninguna autoridad (nacional, autonómica o local) se lo impidiera.

Esta versión macabra de la serie vacaciones en el mar, en la que no podía faltar un comité de bienvenida – con lectura de un manifiesto a favor del aborto, celebraciones y actuaciones musicales – y que ha contado con Pilar Bardén como reina de las fiestas, no se ha limitado a pedir el aborto libre o apoyar al Gobierno en su intención de promover una ley de plazos, sino que, además, ha practicado abortos farmacológicos al margen de ley (uno de ellos a una menor sin el necesario consentimiento de sus padres).

Todo esto, por supuesto, como ya nos tienen acostumbrados los promotores del lobby abortista, argumentándose desde las verdades a medias, cuando no desde la mentira: Se ha dicho que los abortos se producen al amparo de la ley holandesa, pero han silenciado que no disponen de autorización para practicar abortos a más de 25 kilómetros del hospital Slootervaart de Holanda; Argumentan que estos abortos se producen en aguas internacionales, a 30 kilómetros de la costa española, cuando los convenios internacionales establecen que dicha distancia se considera “zona contigua” y por tanto aguas jurisdiccionales españolas; por otro lado, los abortos tampoco se producirían en el barco, ya que el aborto farmacológico tiene un proceso que dura unos 14 días.

Está claro, no existe voluntad política para acabar con el aborto, sea cual sea el color político de la administración sanitaria de turno. Nos hablan de preocupación por el incremento del número de abortos, de que es un drama o un fracaso, mientras dejan a las mujeres solas, sin apoyo alguno físico o moral, sin darles una solución. En el fondo, lo único que realmente les preocupa del incremento del número de abortos, es que son el reflejo de sus erróneas políticas de promiscuidad social (in) segura que, a pesar del “póntelo, pónselo”, han traído un aumento alarmante de las enfermedades de transmisión sexual y de los embarazos no deseados.

Por no hablar del colectivo pro-abortista, que tanto defiende ese supuesto derecho a decidir de las madres, derecho inexistente pues está supeditado al principal derecho de todo ser humano: el derecho a la vida. Un derecho que, sin ningún escrúpulo, convierten en obligación, blindando cualquier salida a esas mujeres, que engañadas, optan por esa solución traumática y que las marcará de por vida con el síndrome Post aborto.

Y detrás de todo, el poderoso caballero D. Dinero. Porque detrás de todas esas políticas de salud reproductiva, que se promueven desde organismos internacionales, y que contemplan el aborto provocado como un método anticonceptivo más, solamente tenemos el enriquecimiento multimillonario de todas las organizaciones que promueven su despenalización y de los médicos que ejecutan este crimen abominable.

Pero, además, detrás del aborto hay otra realidad, la que se mide por millares al año, la que ha propiciado el genocidio de más de un millón de seres humanos en España desde que su despenalización. Mientras que, nuestra clase política, juega con la opinión pública al poli bueno - poli malo para imponernos su cultura de la muerte: mientras los unos (PSOE, IU, UPyD…) promueven nuevas leyes abortistas, los otros (PP) les plantan una firme oposición apostando por mantener la ley actual, la que acaba con la vida de más de cien mil niños anualmente.

Pero no sería justo echar toda la culpa a nuestros políticos, al fin y al cabo, están ahí gracias al respaldo de sus votantes. Como dijo Edmund Burke: Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.

martes, julio 08, 2008

EUROPA SÍ, PERO NO ASÍ.


El pasado día 26 de Junio, España se jugaba su futuro en Europa, además de en el campo de fútbol, en la carrera de San Jerónimo. Entre tanta alegría y fiesta por la goleada a Rusia, que nos permitía tras 44 años soñar con ganar la Eurocopa, pasó inadvertida la ratificación del Tratado de Lisboa por el Congreso de los Diputados.

Es curiosa la prisa con que socialistas y populares han encontrado el consenso necesario para ratificar dicho Tratado, copia en un 90% de la Constitución Europea rechazada por franceses y holandeses, a pesar del NO irlandés del 12 de Junio y de la negativa de los presidentes de Polonia y República Checa a ratificar el tratado, mientras Irlanda no lo apruebe.

Aunque en su día, socialistas y populares, apostaron por el a la Constitución Europea, no tiene sentido aprobar un Tratado que, para entrar en vigor, ha de ser ratificado por todos los países miembros de la UE y que ya cuenta con el rechazo de uno de ellos.

Por otro lado, y por miedo a nuevos rechazos, el sistema elegido por la mayoría de los miembros comunitarios es la ratificación por sus parlamentos, con la única finalidad de aprobar sin oposición un tratado impuesto por la casta política europea; una casta, formada por un conjunto de burócratas, que han privado a los ciudadanos europeos de su derecho a participar en la redacción de este tratado (no hemos votado una cámara constituyente), y a los que han despojado de su soberanía al no someterlo a referéndum.

En cuanto a su contenido, socialistas y populares, los unos desde su laicismo anticristiano y los otros desde su neoliberalismo agnóstico,
nos han colado unos cuantos goles en propia puerta: la traición al pasado cristiano de Europa, la imposición del relativismo, la desprotección de la vida humana (aborto, clonación, eutanasia...), la discriminación (positiva) por orientación sexual, el minar los conceptos de matrimonio y de la familia, el imponer la educación laica, la pérdida de la soberanía...

Ante una situación como ésta, de indignación e impotencia, se corre el riesgo de caer en la tentación de tirar la toalla, desentendernos y pasarnos a las filas de la indiferencia y la abstención; postura que solamente beneficia a este nuevo despotismo ilustrado, fiel a ese todo para el pueblo, pero sin el pueblo, que nos mal gobierna.

La única manera de frenar la construcción de una Europa a espaldas de los ciudadanos es votar, en las próximas elecciones europeas, a quien de verdad defienda los intereses de España y los españoles en el Parlamento Europeo.

martes, enero 08, 2008

LOS ESCÁNDALOS DE LA COPE.


Me entristece ver cómo, día a día, la emisora COPE se aleja cada vez más de ese "somos libres", del que tanto hacen gala; puesto que la libertad, para ser real, es inseparable de la verdad: "la verdad os hará libres" (Jn 8, 32). [Art. 38]

Una emisora de este tipo no puede conformarse con ser otro medio de comunicación más al servicio de cualquier grupo mediático, sino que tiene encomendada una misión mucho más importante: impregnar a la opinión pública, a sus oyentes, de una visión cristiana de la vida que colabore a crear una sociedad más justa. [Art. 57-59]

Por eso, en mi opinión, es inaceptable que para alcanzar una elevada cuota de audiencia se esté propiciando el escándalo entre sus oyentes; entendiendo, por escándalo, la "Acción o palabra que es causa de que alguien obre mal o piense mal de otra persona (R.A.E.)".

Un ejemplo de este escándalo lo tenemos con el tema del aborto. A modo de ejemplo, el pasado día 20 de diciembre, D. Federico defendía, desde la emisora propiedad de la Conferencia Episcopal y en contra de la doctrina tradicional de la Iglesia, los dos primeros supuestos del aborto, afirmando que: “(…) Pero es que la ley, por consenso, ¡está bien hecha! en los dos primeros asuntos y tiene un respaldo, el de la violación, embarazos producto de una violación o de malformación grave del feto. Bueno, pues que… me parece que en las encuestas había un 90% de apoyo en la población: católicos, no católicos, etc. (…)” [escuchar 13:00 – 15:50]

Una afirmación de este tipo puede inducir a pensar erróneamente a cualquier oyente, sin la formación necesaria, que la licitud moral de una ley radica solamente en el consenso (aunque no se legisle desde el ejercicio de la recta razón) [Art. 27] y que por consiguiente el aborto, al menos en sus dos primeros supuestos, es éticamente aceptable.
A este tipo de escándalos se pueden añadir otros como la difamación de personas o entidades, el no respetar el derecho de rectificación o las amenazas; escándalos que también dañan la credibilidad de la COPE. [Pag. 8- Art: “En las elecciones te espero”]

Por supuesto que, en una radio sin censura, no es de recibo vetar a ciertos tertulianos, por el hecho de que su opinión diste de la línea editorial de la emisora. Además, esto es muy positivo en cuanto enriquece el debate y el nivel de las argumentaciones. Pero entiendo que, a la hora de elegir a los directores de los programas por su capacidad de formar opinión, es un grave error mirar más las cuotas de audiencia que su comunión con los valores que dice defender esta emisora.

Que no se engañe la Conferencia Episcopal: Losantos, a pesar de la carta blanca que tiene para decir y hacer lo que quiera en su programa, tarde o temprano, se marchará de la COPE; y como el flautista de Hamelín se llevará también su audiencia, una audiencia formada en el relativismo moral de este locutor, por no haber puesto en su sitio, a D. Federico, en su día.

martes, diciembre 04, 2007

APOSTEMOS POR LA CULTURA DE LA VIDA.


Recuerdo perfectamente cuando Juan Pablo II, en la Encíclica Evangelium Vitae (25 de marzo de 1995), nos exhortaba a implantar en la sociedad una cultura que, a diferencia de la que se estaba estableciendo sutilmente en las sociedades modernas, él denominada cultura de vida. Quien mejor que él, que había sufrido los materialismos ateos del nazismo y del comunismo, podía ver como una nueva forma de materialismo ateo se imponía en las sociedades democráticas, implantando la cultura de la muerte.

Lamentablemente no se equivocó y, en España, también seguimos el mismo camino. Primero fue con los gobiernos del PSOE que, fruto de su coherencia ideológica, introdujeron la despenalización del aborto. Luego,
durante los gobiernos del PP, esta vez desde su incoherencia ideológica, no solamente no se legisló para volver a penalizarlo sino que se amplió con las píldoras abortivas RU-486 y la PDD, además de abrir el camino de la investigación con embriones con la ley 45/2003. Actualmente, con el retorno del PSOE, se ha avanzado en la experimentación con embriones con la ley de reproducción humana asistida, mientras manipulan a la sociedad con eufemismos como la muerte digna para introducir en un futuro la legalización de la eutanasia.

Pero permítanme que me centre, por su actualidad informativa, en el tema del aborto. Desde su despenalización el número de abortos legales ha crecido de forma escandalosa; ya en 1996, al final de los gobiernos socialistas, rondaba los 52.000 anuales, y en 2004, al terminar la segunda legislatura popular, los 85.000. Se calcula que, en la actualidad, se han podido alcanzar los 100.000 abortos al año, lo que supone un millón de asesinatos desde su despenalización en 1985.

Durante todos estos años se ha dado la paradoja de que, mientras por un lado, no se daban alternativas a las mujeres y se les imponía el aborto como la única salida a sus problemas, por otro, las administraciones, ante este negocio tan lucrativo, miraban hacia otro lado dejando que se produjera un fraude de ley que ha permitido, en la práctica, amparándose en el supuesto de peligro psíquico para la madre, que el aborto fuera libre en nuestro país, al carecer de plazos.

Ya en el año 2004, el semanario Época descubría, con métodos de tipo cámara oculta, cómo las empresas abortistas contratan psicólogos para firmar informes falsos, y poder realizar abortos a la carta sobre fetos de incluso siete meses, cobrando por ello sumas astronómicas. A pesar de lo cual, ninguna administración actuó de oficio instando algún tipo de investigación. Muchas han sido las denuncias que, durante estos años, diversos colectivos provida han realizado sin que nadie hiciera nada, a la vez que sufrían un vergonzoso silencio mediático.

Lo mismo hubiera ocurrido con las imágenes del programa de la televisión danesa, que nos mostraron ese mismo secreto a voces, si no fuera por la tenacidad del partido Alternativa Española que presentó una querella criminal contra el doctor Morín y que tuvo que hacer frente a una cuantiosa fianza para que continuara el procedimiento. Como consecuencia de esta querella se han producido varias detenciones, entre ellas la del Dr. Morín, y se ha procedido al cierre cautelar de las clínicas de su propiedad. Pero, la consecuencia más importante, es que se abre una puerta a la esperanza de que algún día se acabe con esta lacra.

A pesar de que la obligación moral de cualquier político católico es hacer todo lo posible por acabar con las leyes que imponen esta cultura de la muerte, legislando desde el Congreso y el Senado, o minimizando sus consecuencias desde los gobiernos autonómicos, donde, a pesar de carecer de poder legislativo, tienen transferidas las competencias en materia de sanidad, llevamos 22 años sin que ningún gobierno, sea del color que sea, haga nada al respecto.

En definitiva, el mal llamado mal menor no es una solución moral y éticamente aceptable; no solamente porque existe un bien posible, sino porque, por sus consecuencias, es una aberración. Por eso, en las próximas elecciones, tendremos que elegir entre ser coherentes y dar nuestro voto a quien apueste de verdad por la cultura de la vida, o seguir manchándonos las manos con la sangre de inocentes mediante el voto útil.

miércoles, mayo 23, 2007

NOSOTRAS PARIMOS, NOSOTRAS ¿DECIDIMOS?

Para empezar quisiera dejar una cosa clara: no reconozco el derecho al aborto. No puedo reconocerlo por tres razones fundamentales; la primera porque considero que la vida humana es un don, don que recibimos y del que tenemos que rendir cuentas; la segunda porque considero que toda vida tiene una dignidad infinita con independencia de sus circunstancias personales; y, la tercera, porque el principal y primer derecho que posee de todo ser humano, sin el que no se puede acceder a los restantes, es el derecho a la propia vida.

Para la mayoría de los defensores de que el aborto es un derecho de la mujer, estos argumentos no son válidos, ya que parten de una visión cristiana, y por tanto trascendente, de la vida; generalmente piensan que llegamos al mundo por un simple azar y no por la decisión de un Ser supremo; y defienden que la dignidad humana depende de la calidad de vida, o de ser querido o no por unos padres. Pero, contra el tercero, realmente no tienen argumentaciones.

Colaborando recientemente en la recogida de firmas para la Iniciativa Legislativa Popular “Red Madre”, cuyo lema es “Tu firma es su vida", me topé con un pro-abortista con el que mantuve un pequeño debate dialéctico sobre el supuesto derecho al aborto. Ante sus reticencias a firmar esta I.L.P, yo mantuve la tesis de que, si era un derecho, la mujer que optase por abortar tendría que hacerlo de un modo totalmente libre, sin ninguna presión, ya que en ese caso pasaría de ser un derecho a ser una obligación. Por lo tanto, aunque el no fuera creyente, por coherencia, tendría que apoyar iniciativas que, como ésta, pretenden dotar a las mujeres de los recursos y alternativas necesarias para que no se vean forzadas a abortar. Este hombre, al verse acorralado por este razonamiento, interrumpió bruscamente la conversación diciéndome que ambos íbamos por caminos distintos.

Si realmente quieren vender el aborto como un derecho, tendrían que estar de acuerdo en ayudar a estas mujeres para que no aborten por problemas económicos; para que no las engañen haciéndoles creer que no tienen otra salida; exigiendo que tengan toda la información sobre como se practica el aborto y como se realiza el asesinato del feto; así como de los efectos secundarios que tiene esta intervención para la mayoría de las que abortan, como el síndrome post-aborto que las deja marcadas psicológicamente para toda la vida, etc.

En realidad, la mayoría de las mujeres que abortan no están practicando una interrupción "voluntaria" del embarazo; y ellas, por desgracia, son las otras víctimas del aborto.