Acualmente en "atrévete a pensar con libertad"

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lunes, julio 19, 2010

PATRIOTISMO versus patriotismo pelotero.


Los últimos éxitos deportivos de nuestra selección nacional de fútbol han hecho creer a muchos que ha renacido un nuevo patriotismo, sin complejos y transversal, que ha llegado a todas las capas sociales y al margen de cualquier ideología política.

Uno puede estar orgulloso de su patria por muchas razones: por su historia, por su presente y por su futuro; por un proyecto común que necesita beber de las fuentes de su pasado para alcanzar con éxito su futuro. Un pasado que, en el caso de España, por ser la nación más antigua de Europa, tiene una gran riqueza.

Pero este patriotismo pelotero, que se cimienta simplemente en unos éxitos deportivos, en que solamente nos une lo bien que juegan once jugadores profesionales, no pasará de ser simplemente una flor de un día o con suerte algunas semanas, para luego desvanecerse durante cuatro años.

El diccionario de la RAE define patriota como: Persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien.

Por desgracia, hoy en día, tras treinta años enseñando a nuestros hijos desde la escuela, los medios de comunicación, etc.… que eso del amor a la patria es algo negativo y franquista, ya quedan pocos que amen a su patria; si por nuestra patria entendemos a España, porque solamente se puede ser patriota actualmente si por patria se tiene alguna de esas diecisiete realidades nacionales en que han dividido España nuestros políticos, ya sean socialistas, populares o nacionalistas.

En cuanto a lo de que patriota es el que procura todo el bien de su patria, ya no nos quedan políticos (electos) que antepongan el interés general de España al de su partido; y dentro de los votantes tampoco, porque, a fin de cuentas, a estos políticos los votan mayoritariamente los españoles, que sin el más mínimo espíritu crítico año tras año, como auténticos hooligans, dan su voto a su partido para que no salga el contrario.

No podemos olvidar que la desmembración de España está siendo posible gracias a las transferencias a los distintos gobiernos autonómicos; y que la mayor parte de estas transferencias no se dieron en tiempo de Felipe González sino del Sr. Aznar. Zapatero solamente está dando el tiro de gracia a nuestra patria con las nuevas reformas estatutarias, especialmente la catalana, con la ayuda del PP que apoya una reforma calcada a ésta en Andalucía o con su cláusula Camps que equipara el estatuto valenciano al catalán.

Es tarde e inútil hablar a los españoles de patriotismo. Tal vez el único camino de salvación que le queda a nuestra Patria es hacer ver al pueblo los atrasos económicos, el sobre gasto público y las desigualdades que nos ha traído el sistema autonómico a los españoles en función de nuestro lugar de residencia, para forzar a la clase política (o sustituirla por una nueva) a anteponer el bien común a de sus partidos.

La única manera que nos queda para hacer que se cumpla el Art. 139 de la Constitución española, en el que se consagra que todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado, pasa por el desmantelamiento del sistema autonómico, devolviendo las transferencias al estado y dejando a las regiones la simple gestión de estas competencias.

Cuando todos los españoles tengamos los mismos derechos y obligaciones, tendremos un proyecto común y, ser patriota, será la cosa más normal en España.

miércoles, diciembre 31, 2008

SEMBRADORES DE ESPERANZA.



Durante los años 80 formé parte de un grupo de jóvenes pro-vida en Granada. Recuerdo, con asombro, que apenas diez chiquillos con una edad media de 16 años colaboramos de manera activa, y por qué no decirlo, imprescindible, en la organización de las movilizaciones en contra del proyecto de ley de despenalización del aborto. Sin el trabajo de calle, la pegada de carteles y pegatinas, el reparto de octavillas, etc. la gran labor de organización de nuestros mayores no se hubiera traducido en las multitudinarias manifestaciones que respaldaron el “Sí a la vida”.

A pesar del gran esfuerzo de todos los que formábamos el movimiento pro-vida, a lo largo y ancho de España, perdimos. Pero perdimos algo mucho más importante que la primera batalla por la vida, perdimos la ilusión. Porque el motor que siempre ha movido a los jóvenes ha sido la ilusión, la ilusión de ver realizados sus ideales. Vimos cómo, a pesar de tanto esfuerzo, de congregar tanta gente en la calle, no pudimos hacer nada por evitarlo, y tiramos la toalla. Sí, yo también fui uno de esos que salió en desbandada del movimiento pro-vida, cansado, desanimado y derrotado por la desilusión.

Por suerte no todos hicieron lo mismo, los pocos grupos pro-vida que quedaron siguieron trabajando, aunque sin aparentes resultados, por el camino correcto: no trabajaban poniendo la meta de su esfuerzo en los resultados a corto o medio plazo sino en el cumplimiento del deber moral de defender la vida.

En el 2003 conocí el proyecto político de
Alternativa Española, un proyecto que sin complejos giraba entorno a la defensa de la vida, la familia, las raíces cristianas y la unidad de España, un proyecto, que en definitiva, defendía los principios y valores en los que yo siempre había creído. Pero seguía aquejado de esa enfermedad que corroe el alma e inmoviliza el cuerpo: la desesperanza. En el fondo, seguía pensando que no merecía la pena esforzarse por una causa, por muy justa que fuera, si no contaba desde su nacimiento con posibilidades reales de éxito.

Mi cambio, en la manera de ver las cosas, no llegó hasta la lectura de la “
Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política”, del entonces Cardenal Ratzinger, que me hizo ver con claridad que todos tenemos la obligación moral de intentar cambiar el mundo, poniendo los talentos que Dios nos ha dado en depósito, al servicio del bien común.

Pero la principal lección que aprendí es que Dios no nos pide sacar tal o cual proyecto adelante, sino que nos esforcemos simplemente en intentarlo con todas nuestras fuerzas; como alguien me enseñó hace tiempo: nuestra obligación es sembrar, de recoger se encarga Dios. Sólo de Él depende que veamos o no los frutos de nuestro trabajo; pero una cosa es bien cierta si no sembramos hoy, mañana nadie podrá recoger. Ese es el principal valor con que cuenta AES.

Porque la principal meta de AES no es cambiar las cosas sino sembrar la esperanza, la esperanza en que las cosas pueden cambiar.

jueves, mayo 22, 2008

¡BASTA YA!



¡Basta ya!, de estériles condenas sin el respaldo de medidas rotundas y concretas frente al terrorismo; ¡basta ya!, de decir que cualquier idea es defendible en democracia si se hace pacíficamente.

¡Basta ya!, de “accidentes mortales”, mientras se sigue negociando con ETA; ¡basta ya!, de buscar la paz con cesiones y no con justicia; y, ¡basta ya!, de hacer inútil la sangre y el sufrimiento de todas las víctimas del terrorismo.

¡Basta ya!, de reformas estatutarias, muchas pactadas entre los partidos mayoritarios, que inventan naciones, dividen a los españoles, y los hacen insolidarios y desiguales. ¡Basta ya!, de pactos con los nacionalistas a cambio de las transferencias necesarias para que alcancen la independencia.

¡Basta ya!, de proponer el endurecimiento de las penas y no reformar la ley para ilegalizar cualquier partido que entre sus fines persiga la desmembración de una parte de España; ¡basta ya!, de retrasar el desarrollo del art. 155 de la Constitución, que permitiría suspender cualquier gobierno autonómico que convocase un referéndum de autodeterminación.

¡Basta ya!, de negarse a reformar una ley electoral que sobredimensiona a los nacionalistas; ¡basta ya!, de prometer el cumplimiento íntegro de las penas y no querer implantar la cadena perpetua.

¡Basta ya!, de plantear reformas insustanciales de la Constitución y de no querer blindar constitucionalmente la unidad de España; ¡basta ya!, de no ver que, para que todos los españoles tengan los mismo derechos, el Estado tiene que recuperar las competencias transferidas; y, ¡basta ya!, de enseñar a nuestros hijos la indiferencia, cuando no el odio, a España.

¡Basta ya!, de decir que ETA es el problema cuando, en realidad, es sólo la consecuencia del auténtico problema: el nacionalismo; ¡basta ya!, de que unos muevan el árbol, ya sea con bombas, negociaciones o transferencias, para que los nacionalistas recojan las nueces de la secesión.

Pero también, ¡basta ya!, de ciudadanos, sin sangre en las venas, que solamente saben quejarse mientras siguen votando a los responsables de esta traición a España y a los españoles.


miércoles, febrero 27, 2008

KOSOVO Y LA UNIDAD DE ESPAÑA.



La declaración unilateral de independencia de la provincia serbia de Kosovo, en contra del orden internacional establecido por Naciones Unidas, traerá a medio plazo graves consecuencias para la estabilidad en la zona.

Por un lado, se abren las puertas a un nuevo conflicto civil en Serbia, cuyo gobierno cuenta con el apoyo moral y militar de Rusia, mientras que los EE.UU. y sus satélites apoyan a Kosovo para mantener su hegemonía en la región. Por otro, la Unión Europea, carente de todo peso internacional, ha optado basándose en que dicha independencia no crea ningún precedente, por dejar que cada uno de sus miembros decida si reconoce o no la secesión de Serbia proclamada unilateralmente por su provincia de mayoría albanesa. Abriendo, en contra de su normativa interna, con el reconocimiento a favor de Alemania, Bélgica, Bulgaria, Francia, Italia, Polonia, Reino Unido y Suecia, la caja de Pandora de futuros conflictos similares en su seno. O lo que es lo mismo, la pertenencia a la UE no nos garantiza frenar internacionalmente el intento de secesión de cualquiera de nuestras regiones.

En este asunto, la postura del Gobierno Español ha sido de lo más ambigua, mientras que junto a Chipre, Eslovaquia, Grecia y Rumania, no ha reconocido la independencia de Kosovo, al mismo tiempo, va a contribuir a la fuerza internacional que intervendrá en la zona para facilitar el desarrollo de este nuevo país.

En España durante décadas se ha utilizado la educación, en las comunidades gobernadas por los nacionalistas, para adoctrinar en el odio a España, inventando naciones oprimidas donde solamente hay regiones que han contribuido, siglo tras siglo, a hacer grande nuestra Nación. Por no hablar de la “limpieza étnica” que se ha producido en vascongadas, en la que, mediante la coacción del terrorismo callejero y la falta de libertad que sufren los no nacionalistas, se ha forzado al auto-exilio a más de 250.000 vascos. Con el único fin de alcanzar una mayoría nacionalista que les garantice el sí en un referéndum de autodeterminación, saltándose el principio constitucional de que la soberanía reside en “todo” el pueblo español.

Por todo esto se hace necesaria, e indemorable, una reforma constitucional que blinde la unidad de España. Pero no una reforma como la que pretende el Partido Popular, basada en definir las competencias del estado a partir de las pocas que no se han transferido ya por los distintos gobiernos, directamente o mediante las reformas estatuarias, a los nacionalistas.

La reforma constitucional que necesitamos, y por la que apuesta Alternativa Española (AES), empieza por incluir, como lo hacen otras constituciones, una declaración de salvaguarda de la unidad de España, y por la recuperación por parte del estado de las competencias en materias como las sociosanitarias, educación, seguridad… así como la prohibición de cualquier partido político que tenga entre sus fines la disgregación de España.

Además, desde Alternativa Española (AES) proponemos una serie de medidas, encaminadas a acabar con el cáncer nacionalista y su desproporcionada representación electoral, entre las que se encuentran: el desarrollo orgánico del art. 155 de la Constitución, la reforma de la actual ley electoral para que un tercio de la cámara de representantes sea elegida mediante lista abierta en una única circunscripción nacional, y la promoción de la educación en el amor a la Patria y a sus símbolos desde la Infancia.

Con este tipo de medidas se garantizaría, además de la unidad de España, la igualdad de todos los españoles, en derechos y obligaciones, con independencia de la región en la que residan. Igualdad que recoge, pero no garantiza, nuestra Carta Magna.

jueves, febrero 14, 2008

NUESTRA IZQUIERDA.


Desde que hiciera pública su “Nota ante las elecciones generales de 2008”, la Conferencia Episcopal Española no ha dejado de sufrir, por parte de nuestra izquierda, descalificaciones, insultos, amenazas y, lo que es más grave en democracia, el que se le niegue el derecho a dar orientaciones a los católicos para que puedan votar libremente.

Nuestra izquierda, defensora “a ultranza” de la libertad de expresión de los “otros”, siempre y cuando, lo que digan esos “otros” no ponga en entredicho sus afirmaciones, no ha querido evolucionar democráticamente; mientras que, sin haber cortado aún el cordón umbilical que les une con su pasado totalitario, se presentan como “demócratas de toda la vida” y van repartiendo, por ahí, carnés de demócratas a sus afines.

Una vez más, a nuestra izquierda, le ha salido a flote ese anticlericalismo innato, que les caracteriza y que les ciega hasta el punto de nublarles la razón. Una ceguera, tan estúpida, que les ha impedido ver y aprovechar una irrepetible oportunidad de perjudicar políticamente a los populares.

Si nuestra izquierda, en vez de hacerse como siempre la víctima, se hubiera mostrado indiferente ante unas orientaciones que no condicionan a los no católicos, habría podido dejar en evidencia (y con razón) a un PP que, según dichas orientaciones, tampoco puede ser receptor del voto católico; pues, el Partido Popular, no defiende la familia, al no querer derogar las uniones homosexuales (simplemente cambiarles el nombre) y el divorcio exprés; ni la vida, al no pretender abolir la investigación con embriones humanos y el aborto.

Visto lo visto durante los últimos 30 años, tengo la sensación de que falta mucho tiempo para que nuestra Izquierda se reconvierta a la social democracia. Claro que, en honor a la verdad, se observan algunas mejoras: ya no iluminan las iglesias prendiéndolas, igual que en los años 30, sino que optan por nuevas formas de desamortización como la amenaza de quitarle la financiación. Una financiación que sale, solamente, de los que libremente marcan la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta; y que
la Iglesia, devuelve a toda la sociedad, ahorrando al estado más de 30.000 millones de euros con sus obras sociales.

martes, diciembre 04, 2007

APOSTEMOS POR LA CULTURA DE LA VIDA.


Recuerdo perfectamente cuando Juan Pablo II, en la Encíclica Evangelium Vitae (25 de marzo de 1995), nos exhortaba a implantar en la sociedad una cultura que, a diferencia de la que se estaba estableciendo sutilmente en las sociedades modernas, él denominada cultura de vida. Quien mejor que él, que había sufrido los materialismos ateos del nazismo y del comunismo, podía ver como una nueva forma de materialismo ateo se imponía en las sociedades democráticas, implantando la cultura de la muerte.

Lamentablemente no se equivocó y, en España, también seguimos el mismo camino. Primero fue con los gobiernos del PSOE que, fruto de su coherencia ideológica, introdujeron la despenalización del aborto. Luego,
durante los gobiernos del PP, esta vez desde su incoherencia ideológica, no solamente no se legisló para volver a penalizarlo sino que se amplió con las píldoras abortivas RU-486 y la PDD, además de abrir el camino de la investigación con embriones con la ley 45/2003. Actualmente, con el retorno del PSOE, se ha avanzado en la experimentación con embriones con la ley de reproducción humana asistida, mientras manipulan a la sociedad con eufemismos como la muerte digna para introducir en un futuro la legalización de la eutanasia.

Pero permítanme que me centre, por su actualidad informativa, en el tema del aborto. Desde su despenalización el número de abortos legales ha crecido de forma escandalosa; ya en 1996, al final de los gobiernos socialistas, rondaba los 52.000 anuales, y en 2004, al terminar la segunda legislatura popular, los 85.000. Se calcula que, en la actualidad, se han podido alcanzar los 100.000 abortos al año, lo que supone un millón de asesinatos desde su despenalización en 1985.

Durante todos estos años se ha dado la paradoja de que, mientras por un lado, no se daban alternativas a las mujeres y se les imponía el aborto como la única salida a sus problemas, por otro, las administraciones, ante este negocio tan lucrativo, miraban hacia otro lado dejando que se produjera un fraude de ley que ha permitido, en la práctica, amparándose en el supuesto de peligro psíquico para la madre, que el aborto fuera libre en nuestro país, al carecer de plazos.

Ya en el año 2004, el semanario Época descubría, con métodos de tipo cámara oculta, cómo las empresas abortistas contratan psicólogos para firmar informes falsos, y poder realizar abortos a la carta sobre fetos de incluso siete meses, cobrando por ello sumas astronómicas. A pesar de lo cual, ninguna administración actuó de oficio instando algún tipo de investigación. Muchas han sido las denuncias que, durante estos años, diversos colectivos provida han realizado sin que nadie hiciera nada, a la vez que sufrían un vergonzoso silencio mediático.

Lo mismo hubiera ocurrido con las imágenes del programa de la televisión danesa, que nos mostraron ese mismo secreto a voces, si no fuera por la tenacidad del partido Alternativa Española que presentó una querella criminal contra el doctor Morín y que tuvo que hacer frente a una cuantiosa fianza para que continuara el procedimiento. Como consecuencia de esta querella se han producido varias detenciones, entre ellas la del Dr. Morín, y se ha procedido al cierre cautelar de las clínicas de su propiedad. Pero, la consecuencia más importante, es que se abre una puerta a la esperanza de que algún día se acabe con esta lacra.

A pesar de que la obligación moral de cualquier político católico es hacer todo lo posible por acabar con las leyes que imponen esta cultura de la muerte, legislando desde el Congreso y el Senado, o minimizando sus consecuencias desde los gobiernos autonómicos, donde, a pesar de carecer de poder legislativo, tienen transferidas las competencias en materia de sanidad, llevamos 22 años sin que ningún gobierno, sea del color que sea, haga nada al respecto.

En definitiva, el mal llamado mal menor no es una solución moral y éticamente aceptable; no solamente porque existe un bien posible, sino porque, por sus consecuencias, es una aberración. Por eso, en las próximas elecciones, tendremos que elegir entre ser coherentes y dar nuestro voto a quien apueste de verdad por la cultura de la vida, o seguir manchándonos las manos con la sangre de inocentes mediante el voto útil.

miércoles, septiembre 12, 2007

LA CONVERSIÓN DE D. FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS.

Lo reconozco, D. Federico no es santo de mi devoción pero, tras sus largas vacaciones, tenía ganas de escuchar su primer programa. Hay que reconocer que, se comparta o no sus puntos de vista, tiene mucho arte. Por eso mi gran sorpresa no fue comprobar que no ha perdido ese estilo propio de ataque directo y mordaz a sus enemigos, sino ver como alguien, cuya principal característica es la parcialidad, con motivo del nacimiento del nuevo partido de Rosa Díez, la alternativa al PSOE, se mostraba partidario de la pluralidad política e, incluso, de darle cancha desde su programa. ¿Se nos habrá convertido D. Federico?


El pasado lunes 3 de septiembre, sobre las 6.30 de la mañana,
decía D. Federico entre otras cosas: "Menos mal, menos mal que aparecen partidos nuevos para hacer lo que los partidos grandes son incapaces de hacer por ineficacia, por burricie o simplemente por corrupción; porque están dispuestos, con tal de llegar al poder, (…) a abdicar de cualquier principio, a romper cualquier criterio, a traicionar a sus votantes en lo que sea. (…). Es decir, los ciudadanos van a votar asqueados, escupiendo, y tapándose la nariz. No hombre no, no hombre no. Si España se salva, cosa difícil porque zapatero está en enterrarla, (…), si se salva España no será, ni por lo que deshace el PSOE, ni por lo que hace el PP".

Pero, en mi opinión, detrás de esta aparente conversión al pluralismo democrático de D. Federico no hay nada más que una repetición de la estrategia que en su día utilizó con Ciutadans para presionar desde la COPE al PP, con la finalidad de que éste girara, más aún si cabe, hacia ese centrismo liberal y moralmente relativista que tanto le gusta. Al menos, mientras llega esa conversión tan esperada de D. Federico, quien parece el propietario de dicha cadena, y mientras éste levanta el veto que tiene puesto a las otras alternativas, las que además de españolas defienden la vida, la familia y las raíces cristianas, los responsables de la COPE se podrían plantear que aparte del PSOE, el PP, hoy por hoy, no defiende los valores cristianos que defiende su cadena y, por tanto, tienen la obligación moral de denunciarlo con el mismo hincapié que lo hacen con el PSOE.

ENLACES RELACIONADOS:

· RÉPLICA A JIMÉNEZ LOSANTOS [3/6/2005]

· JIMÉNEZ LOSANTOS REITERA SUS ATAQUES A AES [9/6/2005]

· AES GANA EN LOS TRIBUNALES A JIMÉNEZ LOSANTOS [17/2/2006]

miércoles, julio 18, 2007

EL PP Y SU INSUFICIENTE REFORMA DE LA LEY ELECTORAL.


D. José Manuel Otero Novas, en una reciente entrevista al semanario Época (25.05.2007), reconocía que el sistema electoral español fue aprobado durante la Transición, con carácter provisional, solamente para el periodo constituyente; con el fin de que, por consenso, todas las fuerzas políticas sancionaran la Constitución. Además, resaltaba el hecho de que, dicho sistema, prácticamente impone un bisagrismo -antidemocrático- que hace que las minorías tengan casi tanto peso como las mayorías.

La pasada semana D. Mariano Rajoy nos sorprendió con su propuesta de reforma de la ley electoral. Un radical cambio de postura por parte de alguien que hace poco, en el programa “tengo una pregunta para usted”, se negó rotundamente a aceptar dicha posibilidad, a pesar de reconocer que dicha ley perjudicaba a su partido.

Parece que las últimas elecciones autonómicas y municipales han hecho recapacitar al principal partido de la Oposición. Seguramente, el hecho de que haya perdido el gobierno de ayuntamientos y comunidades, en los que su partido ha sido el más votado, ha tendido que pesar mucho en ese cambio de posicionamiento.

Muchos votantes se alegrarán de que, al fin, alguien se decida a afrontar una necesaria reforma, demorada por todos los gobiernos anteriores, precisamente, por las cesiones a los nacionalismos que son los más beneficiados por nuestro sistema electoral. Pero, en realidad, la reforma que propone el PP es un parche que no soluciona el problema.

El principal problema del PP es que, a diferencia del PSOE que cuenta con IU, no tiene ningún partido nacional con quien gobernar. Por lo que su reforma, aunque posibilitaría que siempre gobernara el partido más votado, no le garantiza la gobernabilidad si no obtiene mayoría absoluta. El PP tendría que seguir tendiendo la mano a las minorías nacionalistas, pagándoles el precio que quieren: la liquidación de España.

La reforma que nos propone es claramente insuficiente, ya que no garantiza, tal y como establece la Constitución en el art.1.2, que la soberanía nacional resida realmente en el pueblo; seguiría impidiendo que los ciudadanos elijan libremente a sus representantes y que el voto de todos los españoles compute por igual. Reformas de la ley electoral, como las listas abiertas o la modificación de la Ley d'Hondt, para garantizar que el número de escaños que obtenga cada partido sea el equivalente al que se obtendría con una circunscripción única, son más importantes que garantizar que gobierne la lista más votada.

La razón por la que, los dos principales partidos, no se plantean emprender una reforma a fondo de la ley electoral, radica en el miedo que tienen a perder su estatus de partidos mayoritarios. Ya que, La reforma de la Ley d'Hondt, posibilitaría que otros partidos nacionales les hicieran sombra o, incluso, pudieran llegar a sustituirlos. Y es que, para los que el poder no es un medio para alcanzar el bien común, sino un fin en sí mismo, no hay ningún impedimento en dejar que gobiernen las minorías a cambio de poder sentarse en el sillón presidencial.

España necesita una segunda Transición; pero no la que ha puesto en marcha zapatero, dinamitando el estado y la constitución mediante las reformas estatutarias, sino una que proteja a nuestra Nación de los anticonstitucionales nacionalismos; y, para esto, los españoles necesitamos pasar de la democracia representativa, a la participativa.

viernes, abril 27, 2007

RAJOY EN ESTADO PURO

Es lamentable que, tras los primeros programas de “Tengo una pregunta para usted”, que han contado con Zapatero y Rajoy como protagonistas de excepción, la mayoría de los medios de comunicación, en función de su afinidad ideológica, se hayan dedicado a alabar a uno y a desprestigiar al otro; destacando entre todas las preguntas temas tan accesorios como el precio del café o la cuantía del sueldo, en vez de sacar todo el jugo a las respuestas, analizando sus propuestas para la próxima legislatura.

En cuanto a lo del número de espectadores, la nota de color, como siempre, nos la ha puesto José Blanco. Deleitándonos con sus acostumbradas argumentaciones, tan sólidas, que se les deshacen en la boca antes de pronunciarlas. Aunque, de ser cierto lo de que la culpa la han tenido “Los Serrano y House”, ya podían sustituir a Blanco por Antonio Resines para que, al menos, nos podamos reír un rato.

Frente a un Zapatero, en estado puro, con su demagogia habitual llena de lindas frases y vacía de cualquier solución a los problemas reales de los ciudadanos, hemos tenido la oportunidad de ver a un Rajoy cada vez más escorado hacia un centrismo de corte liberal, alejado de las bases del partido que preside. Unas bases que, en mi opinión, se tienen que sentir defraudadas con un presidente que primero les saca a la calle para defender la unidad de España, la igualdad entre los españoles y a oponerse a las cesiones a ETA, y que después se declara a favor de que las minorías nacionalistas sigan siendo llave de Gobiernos, por culpa de una ley electoral que no quiere cambiar. Se sentirán estafadas por alguien dispuesto a pactar con CIU o el PNV, partidos que ha reclamado recientemente sendos referéndos de independencia, a cambio del Gobierno de España. Traicionadas por quien pretende continuar con las reformas estatutarias que están destruyendo la unidad de España y la igualdad entre los españoles. Engañadas por quien se declara a favor de la vida y del Humanismo Cristiano, mientras no aporta soluciones para acabar con el crimen del aborto o se declara, en la práctica, a favor de la equiparación de derechos entre las uniones homosexuales y el matrimonio, mientras no se les llame del mismo modo. Timados por alguien que no para de criticar las actuaciones partidistas del fiscal del estado y que no quiere garantizar la independencia del Poder Judicial, cambiando el sistema de elección de los jueces que lo forman. En definitiva, estafados por una clase política que adora el poder como un fin en sí mismo y no como un medio para alcanzar el bien común.

Será verdad que, al igual que en el sorteo promoción "un sueldo para toda la vida", de una conocida marca de café soluble, la política profesional anda entre el café y el sueldo: llegue a Presidente de Gobierno y… gane un sueldo para toda la vida.