Acualmente en "atrévete a pensar con libertad"

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jueves, mayo 22, 2008

¡BASTA YA!



¡Basta ya!, de estériles condenas sin el respaldo de medidas rotundas y concretas frente al terrorismo; ¡basta ya!, de decir que cualquier idea es defendible en democracia si se hace pacíficamente.

¡Basta ya!, de “accidentes mortales”, mientras se sigue negociando con ETA; ¡basta ya!, de buscar la paz con cesiones y no con justicia; y, ¡basta ya!, de hacer inútil la sangre y el sufrimiento de todas las víctimas del terrorismo.

¡Basta ya!, de reformas estatutarias, muchas pactadas entre los partidos mayoritarios, que inventan naciones, dividen a los españoles, y los hacen insolidarios y desiguales. ¡Basta ya!, de pactos con los nacionalistas a cambio de las transferencias necesarias para que alcancen la independencia.

¡Basta ya!, de proponer el endurecimiento de las penas y no reformar la ley para ilegalizar cualquier partido que entre sus fines persiga la desmembración de una parte de España; ¡basta ya!, de retrasar el desarrollo del art. 155 de la Constitución, que permitiría suspender cualquier gobierno autonómico que convocase un referéndum de autodeterminación.

¡Basta ya!, de negarse a reformar una ley electoral que sobredimensiona a los nacionalistas; ¡basta ya!, de prometer el cumplimiento íntegro de las penas y no querer implantar la cadena perpetua.

¡Basta ya!, de plantear reformas insustanciales de la Constitución y de no querer blindar constitucionalmente la unidad de España; ¡basta ya!, de no ver que, para que todos los españoles tengan los mismo derechos, el Estado tiene que recuperar las competencias transferidas; y, ¡basta ya!, de enseñar a nuestros hijos la indiferencia, cuando no el odio, a España.

¡Basta ya!, de decir que ETA es el problema cuando, en realidad, es sólo la consecuencia del auténtico problema: el nacionalismo; ¡basta ya!, de que unos muevan el árbol, ya sea con bombas, negociaciones o transferencias, para que los nacionalistas recojan las nueces de la secesión.

Pero también, ¡basta ya!, de ciudadanos, sin sangre en las venas, que solamente saben quejarse mientras siguen votando a los responsables de esta traición a España y a los españoles.


miércoles, febrero 27, 2008

KOSOVO Y LA UNIDAD DE ESPAÑA.



La declaración unilateral de independencia de la provincia serbia de Kosovo, en contra del orden internacional establecido por Naciones Unidas, traerá a medio plazo graves consecuencias para la estabilidad en la zona.

Por un lado, se abren las puertas a un nuevo conflicto civil en Serbia, cuyo gobierno cuenta con el apoyo moral y militar de Rusia, mientras que los EE.UU. y sus satélites apoyan a Kosovo para mantener su hegemonía en la región. Por otro, la Unión Europea, carente de todo peso internacional, ha optado basándose en que dicha independencia no crea ningún precedente, por dejar que cada uno de sus miembros decida si reconoce o no la secesión de Serbia proclamada unilateralmente por su provincia de mayoría albanesa. Abriendo, en contra de su normativa interna, con el reconocimiento a favor de Alemania, Bélgica, Bulgaria, Francia, Italia, Polonia, Reino Unido y Suecia, la caja de Pandora de futuros conflictos similares en su seno. O lo que es lo mismo, la pertenencia a la UE no nos garantiza frenar internacionalmente el intento de secesión de cualquiera de nuestras regiones.

En este asunto, la postura del Gobierno Español ha sido de lo más ambigua, mientras que junto a Chipre, Eslovaquia, Grecia y Rumania, no ha reconocido la independencia de Kosovo, al mismo tiempo, va a contribuir a la fuerza internacional que intervendrá en la zona para facilitar el desarrollo de este nuevo país.

En España durante décadas se ha utilizado la educación, en las comunidades gobernadas por los nacionalistas, para adoctrinar en el odio a España, inventando naciones oprimidas donde solamente hay regiones que han contribuido, siglo tras siglo, a hacer grande nuestra Nación. Por no hablar de la “limpieza étnica” que se ha producido en vascongadas, en la que, mediante la coacción del terrorismo callejero y la falta de libertad que sufren los no nacionalistas, se ha forzado al auto-exilio a más de 250.000 vascos. Con el único fin de alcanzar una mayoría nacionalista que les garantice el sí en un referéndum de autodeterminación, saltándose el principio constitucional de que la soberanía reside en “todo” el pueblo español.

Por todo esto se hace necesaria, e indemorable, una reforma constitucional que blinde la unidad de España. Pero no una reforma como la que pretende el Partido Popular, basada en definir las competencias del estado a partir de las pocas que no se han transferido ya por los distintos gobiernos, directamente o mediante las reformas estatuarias, a los nacionalistas.

La reforma constitucional que necesitamos, y por la que apuesta Alternativa Española (AES), empieza por incluir, como lo hacen otras constituciones, una declaración de salvaguarda de la unidad de España, y por la recuperación por parte del estado de las competencias en materias como las sociosanitarias, educación, seguridad… así como la prohibición de cualquier partido político que tenga entre sus fines la disgregación de España.

Además, desde Alternativa Española (AES) proponemos una serie de medidas, encaminadas a acabar con el cáncer nacionalista y su desproporcionada representación electoral, entre las que se encuentran: el desarrollo orgánico del art. 155 de la Constitución, la reforma de la actual ley electoral para que un tercio de la cámara de representantes sea elegida mediante lista abierta en una única circunscripción nacional, y la promoción de la educación en el amor a la Patria y a sus símbolos desde la Infancia.

Con este tipo de medidas se garantizaría, además de la unidad de España, la igualdad de todos los españoles, en derechos y obligaciones, con independencia de la región en la que residan. Igualdad que recoge, pero no garantiza, nuestra Carta Magna.

miércoles, junio 06, 2007

POBRE ZAPATERO.


Seguro que, alguna vez, tras un día en que todo nos ha salido torcido, hemos deseado no habernos levantado. Pero, viendo a Zapatero últimamente, más que no haberse levantado, habrá deseado ser un oso para “hibernar” todo lo que le queda de legislatura.

Que si monta con toda su ilusión la “Alianza de Civilizaciones” y no encuentra quien quiera presidirla. Que si promociona a Sebastián y apoya Simancas y se pegan el batacazo; y con todo el dolor de su corazón tiene que ofrecer sus cabezas, la de Sebastián y Simancas, claro, para que su estado plurinacional no se quede huérfano. Que si los ciudadanos, siempre preocupados en cosas de poca monta, como la vivienda, la educación, la sanidad y, en definitiva, en llegar a fin de mes no comprenden su “macro-visión” de estadista. Que si tanta dedicación a los demás para que luego le critiquen que se tome un día, ¡uno!, de descanso familiar; pero si lo tenía todo previsto, había quedado con “Su” Majestad para que le sustituyera en el desfile de esa ONG - pacifistas armados sin fronteras -, antes conocida por las Fuerzas Armadas.

Y ahora los de ETA, después de todo lo que ha hecho por la paz, legalizando a Batasuna (ANV) y permitiendo que vuelvan a las instituciones; con lo que le ha costado mirar a otro lado mientras ETA seguía matando, extorsionando y rearmándose. Y, si no le creen, que les pregunten a Otegui y a De Juana; si al menos hubieran mantenido la tregua hasta las elecciones: encima de cornudo, apaleado. Cuanta humillación tiene que sentir, el pobre, mientras esa “oportunista” oposición le pide adelantar las elecciones generales.

Pero claro, las desgracias, nunca vienen solas. Y si no, que se lo digan a los “expañoles” que todos lo días se consuelan pensando que: no hay “Zapatero” que cien años dure.

miércoles, marzo 07, 2007

DE JUANA Y LA DESVERGÜENZA GUBERNAMENTAL

Todos los españoles de bien han recibido con vergüenza e impotencia la excarcelación del asesino terrorista De Juana Chaos. Una decisión gubernamental que supone otra humillación para las víctimas, por privarles de su derecho a la justicia, y una nueva rendición del estado de derecho. Además, pretender justificar esta medida por razones humanitarias, es un insulto a la inteligencia; ya que se hace una aplicación fraudulenta del art. 100.02 del reglamento penitenciario. Pues el tratamiento de De Juana, que consiste simple y llanamente en volver a comer, se puede realizar tanto en el Hospital 12 de Octubre, como en la propia cárcel. Asimismo, el artículo es aplicable a enfermedades sobrevenidas y no a situaciones provocadas por el preso. Y no podemos pasar por alto que regula una medida temporal, hasta que se recupere, a pesar de lo cual se está estudiando la forma de hacer definitiva la excarcelación.


El Gobierno ha hecho de la rendición su única política, y se mantiene inflexible en la aplicación de la hoja de ruta pactada con los terroristas: concurrencia de Batasuna a las elecciones, excarcelación de los presos, anexión de Navarra y la autodeterminación. Sin ni siquiera exigir su arrepentimiento ni la entrega de las armas. Pasando por alto que la soberanía nacional reside en los españoles. Sin la mínima decencia para parar el proceso tras el atentando en la T4 y los tres asesinatos perpetrados por ETA.


Nuestro Gobierno, aunque sea duro decirlo, ha perdido toda legitimidad. Ha dinamitado nuestra Carta Magna con inconstitucionales reformas estatutarias. Ha presionado a los jueces para rebajar las sentencias de los terroristas. Ha hecho de De Juana, además de un héroe, un ejemplo a seguir, al reconocer el terrorismo como otra forma de hacer política. Y, con esta rendición pactada, se ha manchado las manos con la sangre de todas las víctimas de ETA.

Lo que tal vez no se esperaban era la reacción general de los españoles, las protestas espontáneas y la convocatoria de una gran manifestación por Rajoy. Están nerviosos porque pueden perder la calle, y temen que del todos contra el PP se pase al todos contra el PSOE. Ante esta situación han optado por su tan manoseado y tú más. Chantajeando, más que amenazando, con contar la verdad oculta de la política penitenciaria del PP. Pero, de ser cierto, simplemente serían tan irresponsables como ellos. Pero, por lo que yo sé, se cometieron errores durante el periodo de Aznar, pero nunca cesiones como las que estamos presenciado; y Miguel Ángel Blanco es buena prueba de ello.

Considero que las manifestaciones, ya sean convocadas por asociaciones o por partidos políticos, son necesarias para expresar públicamente la oposición de los ciudadanos a esta deriva de Ejecutivo, pero no son suficientes para que dimita en bloque. Para eso tendrían que tener el mínimo de decencia moral y política exigible. Por eso, todos los partidos que se oponen a esta situación, tienen la obligación de agotar todas las vías legales. No pueden demorar por más tiempo una moción de censura al Ejecutivo. Y, en cuanto se produzca un cambio de gobierno, se ha de realizar la tan necesaria como demorada modificación del sistema electoral, para evitar que minorías antiespañolas sean la llave de gobiernos, haciendo que el número de diputados sea proporcional al número de votos a nivel nacional. Además tendrían que modificar el código penal (no la Constitución), para sustituir el cumplimiento íntegro de las penas por el cumplimiento total de las mismas, aplicando los beneficios penitenciarios sobre la suma total de todas las condenas.

Si el Partido Popular está dispuesto a asumir estas medidas para acabar con ETA, hace extensible la convocatoria a todas las asociaciones y partidos políticos que se quieran sumar a ella, y se compromete a no hacer un uso partidista de la manifestación: yo seré uno más de los que estará dispuesto a ponerse el lazo azul, ondear una bandera de España y manifestarme junto al PP al grito de: "¡España por la libertad; no más cesiones a ETA!".

domingo, febrero 11, 2007

MI HIMNO, TU HIMNO, NUESTRO HIMNO.

Al poco de ganar las elecciones se hizo patente la desmemoria histórica de los miembros del partido del Gobierno. Pronto abandonaron la promesa de gobernar sin dar la espalda a la calle, adquiriendo rápidamente la capacidad de no inmutarse, sea cual sea el número de personas que salgan a la calle a protestar por determinada política gubernamental e, incluso sin ruborizarse, mantener – irracionalmente - su postura.

En la última manifestación convocada por el Foro de Ermua se pedía el fin de la negociación con ETA, sin concesiones, y su derrota desde el estado de derecho. Pero, a pesar de que los que pedían algo tan lógico superaban casi en diez veces en número de asistentes a los que participaron en la manifestación de apoyo al Gobierno, lo único que ha transcendido, o se ha querido que transcienda para desviar la atención, es el ficticio conflicto surgido por la terminación del acto con los acordes del himno nacional español.

Basta con ver los amores que muestran continuamente por la segunda república, tanto de palabra como por acción, algunos miembros del partido del gobierno, con nuestro presidente a la cabeza, para entender que se sientan más arropados con la bandera preconstitucional de banda morada y más a gusto con los sones del himno de riego. Pero, de ahí a que,
Diego López Garrido catalogara como insólito, sectario y partidista el uso de un símbolo que es de todos los españoles, es pasarse tres pueblos.

Es muy curioso ver como, cuando les interesa, rebosan patriotismo constitucional los que han permitido que salga adelante, en Cataluña, un estatuto inconstitucional, en su contendido y en su convocatoria; o no hacen nada para reponer la bandera española, la de todos, en los ayuntamientos donde los nacionalistas las han retirado. En fin, ver para creer.

Si a nuestros hijos, en vez de enseñarles una visión inconexa e incompleta de las regiones de España en el colegio, cuando no el odio a su nación, se les educara en el amor a la Patria y a sus símbolos desde la infancia, promoviendo campañas de difusión de la idea de España y de las raíces de nuestra identidad nacional, otro gallo nos cantaría. Porque, en realidad, el problema de España no es el terrorismo, sino el nacionalismo; ETA es sólo la consecuencia de dicho problema.

miércoles, enero 24, 2007

LA DIVISIÓN FRENTE A ETA

La sentencia del Tribunal Supremo, declarando a Jarrai organización terrorista, es una buena noticia; por marcar, como ha dicho Rajoy, el camino en la lucha antiterrorista. Un camino que, para ser efectivo, ha de ser firme, ininterrumpido y contar con el respaldo de la mayoría de la sociedad. Una mayoría que forzosamente ha de incluir al Partido Popular, representante del 40% de los votantes.

Es un grave error aislar al PP con antidemocráticos cordones sanitarios, como también lo es buscar beneficios políticos con la manipulación partidista de las manifestaciones antiterroristas, o aferrarse exclusivamente al pacto antiterrorista. Y lo más grave de todo, por ser una necedad, es seguir insistiendo en una negociación que solamente sirve para el rearme de ETA.

A día de hoy, la mayor victoria de ETA no es que prosigan las negociaciones con dos asesinatos sobre la mesa, sino la constatación de que la sociedad se encuentra dividida, debilitada y sin medios frente a ella; gracias a un Gobierno que no está a la altura de las circunstancias y de una Oposición que está a la altura del Gobierno.

Para terminar definitivamente con ETA solamente existen dos caminos: rendirnos o rendirla. El primero es tan simple como ceder en todo lo que piden, entregando en bandeja de plata el estado de derecho a los etarras, al convertir en moneda de cambio los derechos y libertades de los ciudadanos.

La segunda vía, la democrática, pasa inexorablemente por el compromiso, de todos los grupos políticos, de no negociar con esta banda de asesinos, por la ilegalización de cualquier organización o partido proetarra, por la detención y encarcelamiento de los dirigentes de Batasuna y por el incremento de la presión policial. Estas son la propuestas de Rajoy, pero, cualquiera que tenga una verdadera visión de estadista sabe que es imprescindible ir más allá, realizando todas las reformas constitucionales y penales necesarias para, por ejemplo, frenar las suicidas reformas estatuarias, suspender temporalmente el estatuto de Guernica mediante la aplicación del art. 155 de la constitución, o para que los terroristas cumplan íntegramente sus condenas.

En definitiva, el verdadero camino hacia la paz es una común y contundente respuesta institucional desde los tres poderes del Estado: el legislativo, el judicial y el ejecutivo. A ver si, de una vez por todas, se enteran el Ejecutivo (incluido Conde Pumpido) y la Oposición de que la única división que nos podemos permitir, frente a ETA, es la de estos tres poderes.

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