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domingo, febrero 08, 2009

LAS OTRAS VÍCTIMAS DEL “CUARTO PODER”: LOS CRISTIANOS.



En la manipulación informativa tenemos noticias que se distorsionan o inventan para desviar la atención de los problemas reales; existen otras que, por una u otra razón, no interesa que sean noticia y son silenciadas vergonzosamente por los principales medios de comunicación.

Un ejemplo lo tenemos con la persecución de los cristianos en la India, que desde hace años sufren amenazas, desplazamiento de poblaciones, ataques físicos y asesinatos, sin que casi ningún medio se haya hecho eco de la noticia, no ya de manera sensacionalista para conseguir que los gobiernos hagan algo, ni siquiera de pasada. En tanto, las autoridades de la India, libres de toda presión internacional, miran para otro lado mientras estos fanáticos religiosos, ponen precio a las cabezas de religiosos o laicos y los martirizan por su fe.

Permítanme que les ponga otro ejemplo: cuando los terroristas de Hamas bombardean Israel es noticia, cuando Israel responde es noticia; y, es noticia, por el número de civiles desplazados, heridos o muertos que se producen. Entonces, por qué no son noticia los ataques a cristianos en la India, Sudán, Iraq, Arabia Saudí, Tierra Santa o en otros muchos lugares donde el integrismo religioso está haciendo que desaparezca el cristianismo.

Visto así es difícil de entender, como difícil de entender es que a pesar de la tragedia humanitaria que se está viviendo el la India
nuestro Ministro de Exteriores no tome las medidas necesarias, tanto diplomáticas como de otro tipo, para garantizar los derechos de las minorías cristianas y el envío de ayuda humanitaria. Máxime cuando entre los grupos atacados hay compatriotas nuestros.

Cuando la meta de cualquier político es perpetuarse en el poder o alcanzarlo a cualquier precio; cuando nuestros políticos sólo adoptan medidas, la mayoría tan sensacionalistas como estériles, si con ello consiguen arañar un puñado de votos, es habitual que pasen estas cosas. A fin de cuentas, para ellos, como para la mayoría de los ciudadanos, lo que no sale en los medios de comunicación no existe.

En nuestra sociedad tenemos dos graves problemas. Uno de no muy difícil solución porque con nuestro voto podemos cambiar a nuestros representantes. Cambiar el “cuarto poder” es más difícil, sobretodo, cuando manipulando la verdad, se pueden obtener muchos favores e, incluso, cambiar gobiernos.

martes, julio 08, 2008

EUROPA SÍ, PERO NO ASÍ.


El pasado día 26 de Junio, España se jugaba su futuro en Europa, además de en el campo de fútbol, en la carrera de San Jerónimo. Entre tanta alegría y fiesta por la goleada a Rusia, que nos permitía tras 44 años soñar con ganar la Eurocopa, pasó inadvertida la ratificación del Tratado de Lisboa por el Congreso de los Diputados.

Es curiosa la prisa con que socialistas y populares han encontrado el consenso necesario para ratificar dicho Tratado, copia en un 90% de la Constitución Europea rechazada por franceses y holandeses, a pesar del NO irlandés del 12 de Junio y de la negativa de los presidentes de Polonia y República Checa a ratificar el tratado, mientras Irlanda no lo apruebe.

Aunque en su día, socialistas y populares, apostaron por el a la Constitución Europea, no tiene sentido aprobar un Tratado que, para entrar en vigor, ha de ser ratificado por todos los países miembros de la UE y que ya cuenta con el rechazo de uno de ellos.

Por otro lado, y por miedo a nuevos rechazos, el sistema elegido por la mayoría de los miembros comunitarios es la ratificación por sus parlamentos, con la única finalidad de aprobar sin oposición un tratado impuesto por la casta política europea; una casta, formada por un conjunto de burócratas, que han privado a los ciudadanos europeos de su derecho a participar en la redacción de este tratado (no hemos votado una cámara constituyente), y a los que han despojado de su soberanía al no someterlo a referéndum.

En cuanto a su contenido, socialistas y populares, los unos desde su laicismo anticristiano y los otros desde su neoliberalismo agnóstico,
nos han colado unos cuantos goles en propia puerta: la traición al pasado cristiano de Europa, la imposición del relativismo, la desprotección de la vida humana (aborto, clonación, eutanasia...), la discriminación (positiva) por orientación sexual, el minar los conceptos de matrimonio y de la familia, el imponer la educación laica, la pérdida de la soberanía...

Ante una situación como ésta, de indignación e impotencia, se corre el riesgo de caer en la tentación de tirar la toalla, desentendernos y pasarnos a las filas de la indiferencia y la abstención; postura que solamente beneficia a este nuevo despotismo ilustrado, fiel a ese todo para el pueblo, pero sin el pueblo, que nos mal gobierna.

La única manera de frenar la construcción de una Europa a espaldas de los ciudadanos es votar, en las próximas elecciones europeas, a quien de verdad defienda los intereses de España y los españoles en el Parlamento Europeo.

jueves, febrero 14, 2008

NUESTRA IZQUIERDA.


Desde que hiciera pública su “Nota ante las elecciones generales de 2008”, la Conferencia Episcopal Española no ha dejado de sufrir, por parte de nuestra izquierda, descalificaciones, insultos, amenazas y, lo que es más grave en democracia, el que se le niegue el derecho a dar orientaciones a los católicos para que puedan votar libremente.

Nuestra izquierda, defensora “a ultranza” de la libertad de expresión de los “otros”, siempre y cuando, lo que digan esos “otros” no ponga en entredicho sus afirmaciones, no ha querido evolucionar democráticamente; mientras que, sin haber cortado aún el cordón umbilical que les une con su pasado totalitario, se presentan como “demócratas de toda la vida” y van repartiendo, por ahí, carnés de demócratas a sus afines.

Una vez más, a nuestra izquierda, le ha salido a flote ese anticlericalismo innato, que les caracteriza y que les ciega hasta el punto de nublarles la razón. Una ceguera, tan estúpida, que les ha impedido ver y aprovechar una irrepetible oportunidad de perjudicar políticamente a los populares.

Si nuestra izquierda, en vez de hacerse como siempre la víctima, se hubiera mostrado indiferente ante unas orientaciones que no condicionan a los no católicos, habría podido dejar en evidencia (y con razón) a un PP que, según dichas orientaciones, tampoco puede ser receptor del voto católico; pues, el Partido Popular, no defiende la familia, al no querer derogar las uniones homosexuales (simplemente cambiarles el nombre) y el divorcio exprés; ni la vida, al no pretender abolir la investigación con embriones humanos y el aborto.

Visto lo visto durante los últimos 30 años, tengo la sensación de que falta mucho tiempo para que nuestra Izquierda se reconvierta a la social democracia. Claro que, en honor a la verdad, se observan algunas mejoras: ya no iluminan las iglesias prendiéndolas, igual que en los años 30, sino que optan por nuevas formas de desamortización como la amenaza de quitarle la financiación. Una financiación que sale, solamente, de los que libremente marcan la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta; y que
la Iglesia, devuelve a toda la sociedad, ahorrando al estado más de 30.000 millones de euros con sus obras sociales.

martes, octubre 16, 2007

MÁRTIRES: LA OTRA MEMORIA HISTÓRICA



El próximo 28 de Octubre tendrá lugar en Roma la ceremonia de Beatificación de 498 mártires del siglo XX en España. Estas Beatificaciones están exentas de cualquier connotación política ya que, estos testigos de la Fe, no sufrieron martirio por defender una forma concreta de entender la política sino que fueron asesinados por no apostatar de su Fe y, además, lo hicieron perdonando a sus verdugos. Ese ejemplo que nos dieron, de firmeza en la Fe y de perdón, y el hecho de que estos procesos comenzaron hace décadas demostrarían la falsedad de los que afirman que se producen como respuesta a la situación política concreta en que nos encontramos. Aunque esta argumentación, por otro lado, no es incompatible con el análisis de las circunstancias políticas que propiciaron estos martirios.

La crueldad con que fueron sometidos a horrendos suplicios y el elevado número de mártires (cerca de diez mil) que se produjeron entre la revolución de Asturias (1934) y el final de la Guerra civil (1939), a manos de milicianos marxistas y anarquistas, no permite pensar que fueran víctimas de grupos incontrolados y que no se tratara de algo perfectamente planificado. Porque, en realidad, se estaba recogiendo lo que se había sembrado durante más de cien años.

De la persecución religiosa, en nuestro país, ya encontramos antecedentes en el S. XVII, durante el reinado de Carlos III, con la expulsión de los Jesuitas y la disolución de esta orden por considerarla un freno a las ideas de la Ilustración. Pero el primer antecedente, de persecución y martirio, se produce durante el S. XIX con la llegada tardía de las ideas de la revolución francesa. Durante esta revolución, de corte liberal-masónica, y por tanto anticlerical, no solamente se persiguió intelectualmente a la iglesia y se produjo el expolio de sus bienes mediante la desamortización, sino que, además, se llegó a justificar desde las cortes la matanza de religiosos de 1834. Posteriormente, durante el S. XX, se celebró la llegada de la II República con la quema de iglesias y conventos. Una República asentada sobre una constitución masónica (Link 2, Link 3) que recogió de nuevo la disolución de la Compañía de Jesús y la prohibición de que las órdenes religiosas se dedicaran a la enseñanza, y que acabó propiciando la revolución marxista y anarquista de los años treinta, de carácter antiliberal, pero que fue, si cabe, más anticlerical.

El denominador común de estas revoluciones radicó en convencer a las masas de que la Iglesia era la causa de todos los males del país y el freno a todo progreso humano. Mensaje que, hoy en día, se sigue utilizando cuando los cristianos denunciamos el proceso de ingeniería social, cimentada sobre una moral relativista, a que se está sometiendo nuestra sociedad desde el poder. Cosa que, por otro lado, no es de extrañar pues, la persecución actual, es heredera de las dos anteriores.

Que razón tan grande tenía Juan Pablo II cuando dijo, refiriéndose a la necesidad de continuar con los procesos de beatificación de los mártires del S. XX (de todas las naciones), que se trataba de “Una labor tanto más urgente cuanto que, sobre muchos de ellos, no existe solo el peligro del olvido sino el peso de la calumnia y de la sospecha, lanzado a veces por los mismos que los asesinaron y torturaron”.

martes, marzo 20, 2007

LAS FOTOS BLASFEMAS DE MONTOYA Y LA RESPUESTA CRISTIANA.

Todos los totalitarismos necesitan de un chivo expiatorio. Al igual que los nazis utilizaron a los judíos para descargar la ira del pueblo, señalándolos como los responsables de todos los problemas que padecía Alemania, también, este mal llamando progresismo que sufrimos, como buen discípulo de la revolución francesa y del más ortodoxo socialismo, ha elegido al Cristianismo (especialmente el Católico) como blanco de sus ataques. En un intento encubierto de erradicar de nuestra sociedad cualquier raíz cristiana que, a modo de voz de la conciencia, les recuerda que hay límites que no se deben sobrepasar.

Esto es lo que subyace detrás de todos los ataques que sufrimos los cristianos. Ataques que nos llegan desde todos los ámbitos sociales, y que son auspiciados por el laicismo sectario del Gobierno y sus socios, y que no encuentran respuesta en una Oposición cada vez más dominada por un agnosticismo pagano. Encontrando, por supuesto, una de las mejores maneras de plasmar estos ataques en ese seudoarte, políticamente correcto, que suple sus carencias artísticas con la provocación más grosera y denigrante: es el pan y circo del siglo XXI.

Creíamos que la bajeza moral de algunos artistas, que se esconden tras una deformada libertad de expresión, había tocado techo con obras como la revelación de
Leo Bassi, en el que se incitaba al odio contra los cristianos, o la película caricaturesca sobre Santa Teresa, “Teresa: el cuerpo de Cristo”, en la que se nos describen sus experiencias místicas en clave sexual.

Sin embargo, las obras de José Antonio Moreno Montoya, “
In Breeding” y “Sactorum”, han superado los límites de cualquier mente maligna y pervertida; un compendio de montajes fotográficos capaces no sólo de ofender la sensibilidad de cualquier creyente sino, además, de sonrojar a cualquier persona dotada de un mínimo de decencia. Imágenes blasfemas en las que personajes sagrados para los cristianos, e incluso para los musulmanes, como Jesucristo y la Virgen María, escenifican distintas perversiones sexuales, más propias de un aquelarre realizado en el seno de cualquier secta satánica.

Como ha escrito Mons. Antonio Cañizares en el artículo “
Una libertad amenazada” (La Razón 16.03.07): “no conozco un escarnio mayor ni mayor ultraje últimamente perpetrado contra las realidades más santas de la fe de la Iglesia, salvo el pisotear el Cuerpo de Cristo, que esas fotos blasfemas, prologadas con loas por un miembro del Gobierno de Extremadura en el catálogo mencionado”; y continua más adelante: “No sólo se han herido sentimientos religiosos, sino que se han denigrado hasta lo más bajo las realidades más santas de la fe cristiana: Jesucristo y su Madre Santísima”.

Por eso no puedo entender que el Partido Popular, ante la gravedad de unos hechos que incurren en un hecho delictivo tipificado en el artículo 525 del Código Penal, y del que afirma tener conocimiento desde diciembre de 2006, haya esperado hasta ahora para denunciarlos, políticamente y no judicialmente, con la única intención de obtener rédito electoral. Más aún cuando esta obra fue expuesta en Castilla y León y en Valencia en el 2003, comunidades gobernadas por el PP en esas fechas. Siendo las únicas entidades, de las que tengo noticias que hasta hoy, han presentado denuncias en los tribunales son el partido
Alternativa Española (AES), el Centro Jurídico Santo Tomás Moro y el partido Unión del Pueblo Navarro (UPN) .

Los cristianos no podemos quedarnos de brazos cruzados, tenemos, por supuesto, que desagraviar, perdonar, y rezar por la conversión de los autores de estas obras y de quienes las subvencionan. Pero, ante este atentado a la libertad religiosa y de conciencia de los cristianos, que vulnera derechos fundamentales de todos los ciudadanos, no podemos conformarnos con simples disculpas, ni siquiera con la dimisión de tal o cual político: tenemos que denunciar estos hechos delictivos, presentando una denuncia, individual o colectiva, contra el autor de la obra y los que hayan intervenido en la subvención con dineros públicos en la edición, publicación y promoción de esta obra. Solamente mediante una condena ejemplar, además de hacerse justicia, se puede evitar que estos hechos se sigan repitiendo e, incluso, vayan a más.