Acualmente en "atrévete a pensar con libertad"

martes, octubre 28, 2008

ABORTO: PATENTE DE CORSO PARA EL ASESINATO.


Desde que en el año 1985 se despenalizara, en tres supuestos, el aborto inducido en España, la impunidad y el apoyo gubernamental con que se mueven tanto los grupos pro-aborto como los médicos que practican abortos ilegales alcanzan límites escandalosos.

Buena prueba de ello la tuvimos recientemente con el doctor Morín, el de la trituradora; ese asesino en serie de niños, detenido, encarcelado y encausado - gracias a la querella interpuesta por Alternativa Española (AES) - por practicar abortos ilegales. Mientras que el Gobierno, en vez de instar a la fiscalía a que se personara en el caso o poner los medios legales para evitar que se sigan produciendo casos similares, toma cartas en el asunto proponiendo una ley de confidencialidad para proteger a los que practican estos crímenes.

Por tanto, no nos puede extrañar que la ONG “Mujeres sobre las Obras (Women on Waves)”, después de hacer notoria y pública difusión (en su web) de su intención de realizar abortos al margen de la ley en nuestro país, haya podido pasear por Valencia su barco de la muerte sin que ninguna autoridad (nacional, autonómica o local) se lo impidiera.

Esta versión macabra de la serie vacaciones en el mar, en la que no podía faltar un comité de bienvenida – con lectura de un manifiesto a favor del aborto, celebraciones y actuaciones musicales – y que ha contado con Pilar Bardén como reina de las fiestas, no se ha limitado a pedir el aborto libre o apoyar al Gobierno en su intención de promover una ley de plazos, sino que, además, ha practicado abortos farmacológicos al margen de ley (uno de ellos a una menor sin el necesario consentimiento de sus padres).

Todo esto, por supuesto, como ya nos tienen acostumbrados los promotores del lobby abortista, argumentándose desde las verdades a medias, cuando no desde la mentira: Se ha dicho que los abortos se producen al amparo de la ley holandesa, pero han silenciado que no disponen de autorización para practicar abortos a más de 25 kilómetros del hospital Slootervaart de Holanda; Argumentan que estos abortos se producen en aguas internacionales, a 30 kilómetros de la costa española, cuando los convenios internacionales establecen que dicha distancia se considera “zona contigua” y por tanto aguas jurisdiccionales españolas; por otro lado, los abortos tampoco se producirían en el barco, ya que el aborto farmacológico tiene un proceso que dura unos 14 días.

Está claro, no existe voluntad política para acabar con el aborto, sea cual sea el color político de la administración sanitaria de turno. Nos hablan de preocupación por el incremento del número de abortos, de que es un drama o un fracaso, mientras dejan a las mujeres solas, sin apoyo alguno físico o moral, sin darles una solución. En el fondo, lo único que realmente les preocupa del incremento del número de abortos, es que son el reflejo de sus erróneas políticas de promiscuidad social (in) segura que, a pesar del “póntelo, pónselo”, han traído un aumento alarmante de las enfermedades de transmisión sexual y de los embarazos no deseados.

Por no hablar del colectivo pro-abortista, que tanto defiende ese supuesto derecho a decidir de las madres, derecho inexistente pues está supeditado al principal derecho de todo ser humano: el derecho a la vida. Un derecho que, sin ningún escrúpulo, convierten en obligación, blindando cualquier salida a esas mujeres, que engañadas, optan por esa solución traumática y que las marcará de por vida con el síndrome Post aborto.

Y detrás de todo, el poderoso caballero D. Dinero. Porque detrás de todas esas políticas de salud reproductiva, que se promueven desde organismos internacionales, y que contemplan el aborto provocado como un método anticonceptivo más, solamente tenemos el enriquecimiento multimillonario de todas las organizaciones que promueven su despenalización y de los médicos que ejecutan este crimen abominable.

Pero, además, detrás del aborto hay otra realidad, la que se mide por millares al año, la que ha propiciado el genocidio de más de un millón de seres humanos en España desde que su despenalización. Mientras que, nuestra clase política, juega con la opinión pública al poli bueno - poli malo para imponernos su cultura de la muerte: mientras los unos (PSOE, IU, UPyD…) promueven nuevas leyes abortistas, los otros (PP) les plantan una firme oposición apostando por mantener la ley actual, la que acaba con la vida de más de cien mil niños anualmente.

Pero no sería justo echar toda la culpa a nuestros políticos, al fin y al cabo, están ahí gracias al respaldo de sus votantes. Como dijo Edmund Burke: “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.

martes, julio 08, 2008

EUROPA SÍ, PERO NO ASÍ.


El pasado día 26 de Junio, España se jugaba su futuro en Europa, además de en el campo de fútbol, en la carrera de San Jerónimo. Entre tanta alegría y fiesta por la goleada a Rusia, que nos permitía tras 44 años soñar con ganar la Eurocopa, pasó inadvertida la ratificación del Tratado de Lisboa por el Congreso de los Diputados.

Es curiosa la prisa con que socialistas y populares han encontrado el consenso necesario para ratificar dicho Tratado, copia en un 90% de la Constitución Europea rechazada por franceses y holandeses, a pesar del NO irlandés del 12 de Junio y de la negativa de los presidentes de Polonia y República Checa a ratificar el tratado, mientras Irlanda no lo apruebe.

Aunque en su día, socialistas y populares, apostaron por el SÍ a la Constitución Europea, no tiene sentido aprobar un Tratado que, para entrar en vigor, ha de ser ratificado por todos los países miembros de la UE y que ya cuenta con el rechazo de uno de ellos.

Por otro lado, y por miedo a nuevos rechazos, el sistema elegido por la mayoría de los miembros comunitarios es la ratificación por sus parlamentos, con la única finalidad de aprobar sin oposición un tratado impuesto por la casta política europea; una casta, formada por un conjunto de burócratas, que han privado a los ciudadanos europeos de su derecho a participar en la redacción de este tratado (no hemos votado una cámara constituyente), y a los que han despojado de su soberanía al no someterlo a referéndum.

En cuanto a su contenido, socialistas y populares, los unos desde su laicismo anticristiano y los otros desde su neoliberalismo agnóstico,
nos han colado unos cuantos goles en propia puerta: la traición al pasado cristiano de Europa, la imposición del relativismo, la desprotección de la vida humana (aborto, clonación, eutanasia...), la discriminación (positiva) por orientación sexual, el minar los conceptos de matrimonio y de la familia, el imponer la educación laica, la pérdida de la soberanía...

Ante una situación como ésta, de indignación e impotencia, se corre el riesgo de caer en la tentación de tirar la toalla, desentendernos y pasarnos a las filas de la indiferencia y la abstención; postura que solamente beneficia a este nuevo despotismo ilustrado, fiel a ese todo para el pueblo, pero sin el pueblo, que nos mal gobierna.

La única manera de frenar la construcción de una Europa a espaldas de los ciudadanos es votar, en las próximas elecciones europeas, a quien de verdad defienda los intereses de España y los españoles en el Parlamento Europeo.

jueves, mayo 22, 2008

¡BASTA YA!



¡Basta ya!, de estériles condenas sin el respaldo de medidas rotundas y concretas frente al terrorismo; ¡basta ya!, de decir que cualquier idea es defendible en democracia si se hace pacíficamente.

¡Basta ya!, de “accidentes mortales”, mientras se sigue negociando con ETA; ¡basta ya!, de buscar la paz con cesiones y no con justicia; y, ¡basta ya!, de hacer inútil la sangre y el sufrimiento de todas las víctimas del terrorismo.

¡Basta ya!, de reformas estatutarias, muchas pactadas entre los partidos mayoritarios, que inventan naciones, dividen a los españoles, y los hacen insolidarios y desiguales. ¡Basta ya!, de pactos con los nacionalistas a cambio de las transferencias necesarias para que alcancen la independencia.

¡Basta ya!, de proponer el endurecimiento de las penas y no reformar la ley para ilegalizar cualquier partido que entre sus fines persiga la desmembración de una parte de España; ¡basta ya!, de retrasar el desarrollo del art. 155 de la Constitución, que permitiría suspender cualquier gobierno autonómico que convocase un referéndum de autodeterminación.

¡Basta ya!, de negarse a reformar una ley electoral que sobredimensiona a los nacionalistas; ¡basta ya!, de prometer el cumplimiento íntegro de las penas y no querer implantar la cadena perpetua.

¡Basta ya!, de plantear reformas insustanciales de la Constitución y de no querer blindar constitucionalmente la unidad de España; ¡basta ya!, de no ver que, para que todos los españoles tengan los mismo derechos, el Estado tiene que recuperar las competencias transferidas; y, ¡basta ya!, de enseñar a nuestros hijos la indiferencia, cuando no el odio, a España.

¡Basta ya!, de decir que ETA es el problema cuando, en realidad, es sólo la consecuencia del auténtico problema: el nacionalismo; ¡basta ya!, de que unos muevan el árbol, ya sea con bombas, negociaciones o transferencias, para que los nacionalistas recojan las nueces de la secesión.

Pero también, ¡basta ya!, de ciudadanos, sin sangre en las venas, que solamente saben quejarse mientras siguen votando a los responsables de esta traición a España y a los españoles.


domingo, marzo 16, 2008

LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA



Lo que más gracia me hace de la llamada fiesta de la democracia es ver como, gane quien gane las elecciones, todos han ganado. Unos porque han sacado más diputados, otros porque han crecido en número de votos, el de más acá porque se ha asentado, el de más allá porque puede ser la llave del gobierno... y todos, todos los diputados y senadores, porque han conseguido ganarse el sueldo de los próximos cuatro años.

Sí. Una vez más, todos ganan y todos perdemos. Porque votar no es suficiente para construir una verdadera democracia, porque seguimos sin poder elegir libremente a nuestros representantes (listas cerradas en el Congreso), porque los votos de cada ciudadano no computan lo mismo según donde residan... y porque, todos, sufrimos la antítesis del pluralismo democrático en forma del peor bipartidismo posible: el que es prisionero de las minorías nacionalistas.

Pero si alguien no tiene derecho a quejarse de nuestro antidemocrático sistema electoral es IU. No es que no me parezca injusto que con más de 900.000 votos obtenga solamente dos diputados frente a los diez de CIU con unos 200.000 votos menos. Lo que no tiene sentido es quejarse ahora cuando, durante la anterior legislatura, tuvieron la oportunidad de solucionarlo en parte.

IU era partidaria, ya que modificar las circunscripciones provinciales supone una reforma de la Constitución, de la creación de un Colegio Nacional de Repartos, como los que existen en Alemania y Austria. Esta formación política proponía aumentar a de 350 a 380 (la Constitución permite hasta 400) el número de diputados; los 350 primeros se repartirían, como hasta ahora, entre las actuales circunscripciones provinciales; creándose una nueva circunscripción nacional en la que se asignarían los restantes, también mediante la Ley D´Hont, entre los votos sobrantes de todas las otras circunscripciones. Obviamente una iniciativa de este tipo, que contaría con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos, no está bien vista por los dos grandes partidos nacionales que se benefician del sistema bipartidista español.

Cuando le interesa, la izquierda radical es una maestra en eso de crear tensión y, para una vez que podía prestar un servicio a la democracia, se nos durmió en los laureles: porque, cohabitando a la sombra del poder, se está muy a gusto y... calladito.